lunes, 29 de septiembre de 2014

Volverse niños

Esta vez nuevamente me parece entender el significado del mensaje dado por el Maestro acerca de volverse niños.

Primero diré lo que no es:

No es: Volver a los distintos grados de inconsciencia y rebeldía (o inconsciencia y sumisión) tan frecuentes de observar en la adolescencia. (Definitivamente no es volver a la adolescencia, ni acosar, ni andar llamando la atención en todos lados)
No es: Transformarse en un viejo egocéntrico y caprichoso.
No es: Patalear hasta obtener lo deseado.

Mencionar lo de los pañales, la falta de dientes y pelo, me parece que quitaria vuelo a lo que quisiera transmitir (¡ups!), además que son cambios físicos más difíciles de aceptar como relacionados con la consciencia y actitud frente a la vida.

Por el contrario volverse niños puede ser:

-Recuperar al amigo invisible y hablar todo con él.
-Jugar con todo y con todos. A veces jugar a reírnos y a veces a llorar... es lo mismo.
-Si alguien en el juego te lastima, retrocedes tres pasos hacia atrás, das la vuelta y te alejas lo más rápido posible.
-Si alguien padece un dolor, usas la fórmula mágica  "sana, sana..." o el "abrazo de oso"
-Tener muchos "juguetes" en el mundo interior y sentise feliz con ellos especialmente cuando se pueden compartir. (A veces "prestas" y a veces "no prestas")
-Que acostarse a dormir sea toda una aventura.
-Que levantarse de la cama se viva como un milagro, igual que el nuevo día.
-Que todos tus seres queridos estén contigo en ese mundo ampliado (al que solo se entra como niños...)