viernes, 18 de octubre de 2013

De la casualidad a la causalidad...

Tengo la sensación que lo que el intelecto alimentado por los sentidos llama casualidad no es más que la falta de percepción de una parte de la totalidad. En otras palabras es como sí "leyéramos" un rompecabezas al cual le faltan algunas piezas y no notáramos el espacio vacío de esas piezas y al cambio brusco de color o continuidad lo llamáramos casualidad... o azar...

Es que ese intelecto es parte del cuerpo físico, y también lee lo emocional y construye pensamientos casi tan densos como el cuerpo mismo. Tan denso es el cuerpo de los pensamientos que generalmente quedamos encerrados cuando construimos paredes con ellos; paredes que nos protegen de algo pero que también nos impiden salir de un lugar o posición.

Si pudiésemos salir de la idea formada de que somos cuerpo, emoción y mente buscando la liberación y asumiéramos que somos seres de luz haciendo una experiencia en cuerpos densos... tal vez notaríamos las piezas que faltan en el rompecabezas y hablaríamos de causalidad en lugar de casualidad...  Es decir, empezar a utilizar un intelecto alimentado con la sabiduría universal portada por la luz que nos dio origen...

2 comentarios:

  1. Hola Hugo, cuánto tiempo sin saber de ti, espero que estés bien.
    Bueno, siempre hablamos de casualidades porque desconocemos la causa del hecho. Hace años me encontré en un hotel de Nueva Delhi, a el dueño de una cafetería de mi barrio con una mujer que no era su esposa. Menuda sorpresa, descubrir la infidelidad a tantos miles de kilómetros, pero analicé el hecho que la causa de encontrarnos fue un acumulo de decisiones de ellos y mía, así que para mí no hay casualidades sino causas. Nuestros cuerpos son materia que es animada por la mente y el alma, una correlación muy estrecha que nos hacen ser como somos, o luz o sombra, Si encerramos los pensamientos, nos aferramos a ser seres sin vuelo, desprovistos de evolución. Hoy día, nos hacen falta hombres pensadores, que en su libertad nos den esa sabiduría tan necesaria para que el hombre no se quede solo en un cuerpo.
    Gracias
    Te dejo un beso de ternura

    ResponderEliminar
  2. Gracias Sor Cecilia por sus comentarios y su cariño.

    ResponderEliminar