viernes, 18 de octubre de 2013

De la casualidad a la causalidad...

Tengo la sensación que lo que el intelecto alimentado por los sentidos llama casualidad no es más que la falta de percepción de una parte de la totalidad. En otras palabras es como sí "leyéramos" un rompecabezas al cual le faltan algunas piezas y no notáramos el espacio vacío de esas piezas y al cambio brusco de color o continuidad lo llamáramos casualidad... o azar...

Es que ese intelecto es parte del cuerpo físico, y también lee lo emocional y construye pensamientos casi tan densos como el cuerpo mismo. Tan denso es el cuerpo de los pensamientos que generalmente quedamos encerrados cuando construimos paredes con ellos; paredes que nos protegen de algo pero que también nos impiden salir de un lugar o posición.

Si pudiésemos salir de la idea formada de que somos cuerpo, emoción y mente buscando la liberación y asumiéramos que somos seres de luz haciendo una experiencia en cuerpos densos... tal vez notaríamos las piezas que faltan en el rompecabezas y hablaríamos de causalidad en lugar de casualidad...  Es decir, empezar a utilizar un intelecto alimentado con la sabiduría universal portada por la luz que nos dio origen...