jueves, 21 de marzo de 2013

Aprende a amar y verás el amor en todas las partes


No hay felicidad en ser amado, hasta que hayamos vivido la experiencia de disfrutar amando, o en otras palabras, hasta que nos hayamos apropiado del arte de amar.

Amar es dar, es servicio, es entrega total a lo amado sin otra motivación que la de amar...

¿Dar a quién? ¿Servir a quién? Podemos empezar con todo lo que nos rodea... hermanos de existencia: a las plantas, animales e insectos, al aire y a la tierra, a los instrumentos de trabajo y a los que nos hacen más amable nuestro pasar (ropa, alimentos, casa, tecnología al servicio del hombre...)

Si te sonó mal lo de amar a los insectos (*), es la mente disparando sus "paquetes" de ideas. Pídele que imagine un jardín natural sin ellos... son obreros de un mundo equilibrado que solemos ignorar...

De a poco, agradeciendo, cuidando y respetando el medio en el que vivimos, vamos sintiendo con profunda emoción el amor que se desprende de todas las cosas...

Ser conscientes de la belleza de una flor... ella nos perfuma y nos motiva con su forma y colores; no nos juzga si la separamos de la tierra ni deja de emitir sus fragancias y demás atributos mientras conserva vida plena...

El aire... nos bendice con su frescura e inunda nuestros pulmones... no elige pulmones...

La tierra... da todo el alimento que podamos necesitar... lo da a quien lo tome...

El sol... Es nuestra fuente inagotable de energía... todo lo físico que tenemos provino de él... su luz y calor llega a todos por igual...

El cuerpo físico, máquina biológica que se viene perfeccionando desde milenios... alberga al que escribe y al que lee...

Este texto... que nos ha unido en este tramo del camino...

La mente... Centro de reunión de pensamientos, ideas y reflexiones, capaz de filosofar o abandonarse en meditación y permitir conectarse con la Verdad infinita y eterna, aunque  no la pueda abarcar por su propia finitud y temporalidad...

Finalmente, en última instancia, soy el que escribe, el que lee y el que ama...


(*) A mi me sonó mal al releerlo