lunes, 19 de noviembre de 2012

Un día soleado, pero con nubes



 
El día esta soleado, lindo. Sin embargo en un cuadrante distante del cielo un grupo de nubes parece aguardar una orden o una señal para cubrir el cielo celeste y descargar su agua.

¿Sentirá nostalgia la nube al derramar su esencia y devolver lo que le fue prestado por los océanos? Luego el agua de la lluvia será recolectada por los ríos, que se apresuraran a devolverla al mar.  Visto así, el rey de las aguas es el océano...

El océano es el gran creador de nubes y el recolector final de aguas...

El Alma Universal es otro océano, creadora de almas individuales. Salen de su seno para derramarse en la materia densa, penetrarla, generar la vida como la conocemos y finalmente volver a casa, al gigantesco mar de luz.

¿Alguien o algo dará la orden o emitirá la señal para que las nubes avancen y compartan
su esencia con la tierra, para formar barro y dar cuerpo a vegetales, animales, insectos... hasta llegar al mar en su destino cíclico final...? Puedo sentir la alegría del regreso a la fuente...

Agua, cuatro letras igual que Alma. Ambas empiezan y terminan con la primera letra de nuestro alfabeto. Una formando parte del espíritu del planeta y reproduciendo sus códigos, la otra portadora de la inteligencia creadora del Universo. Ambas, combinadas manifiestan la VIDA.

Como en un holograma, todo forma parte en el todo. De allí podría surgir la comprensión de una existencia multidimensional. El ego es el pegamento que aglutina y, paradójicamente, nos aparta del todo al cual pertenecemos, provocando que observemos al mundo como algo separado de nuestra esencia (y lo logra, lo cual en última instancia es el estímulo dominante en la búsqueda del camino hacia la integridad). El ego es el creador del tiempo y de su curso unidireccional, de los límites del espacio y su independencia del tiempo, y también de la muerte (ese nombre tabú elegido para el final de un ciclo). El ego es sostenido por una mente limitada como el, basando sus razonamientos en conocimientos iniciales establecidos por una experiencia de vida acotada por emociones básicas y por los cinco sentidos, los cuales son todos fácilmente engañados. Así de endeble es el mundo de ilusiones en que nos sumerge el uso exclusivo de esa mente infantil en términos de desarrollo cósmico.

La disolución del ego habilita el uso de la mente universal y el usufructo de un conocimiento desprovisto de ilusión.

Esta disolución, que puede durar desde fracciones de segundo hasta varios minutos o la existencia completa, abre una ventana que produce una revelación que luego puede llevar mucho tiempo descifrar para traer algo de todo eso a este plano mental de la realidad actual. Mientras tanto tenemos que convivir con el ego y aceptar sus limitaciones con piedad, viviendo con la cabeza en el cielo y los pies en la tierra, que ya es muy superior a vivir anclado al mundo y aislado del Cosmos.

El ego, para alimentar su existencia necesita emociones, sensaciones, emitir juicios, pedir explicaciones... Necesita y justifica las guerras argumentando razones de justicia por derechos heredados o ganados, cuando la verdadera causa es que no comprende los lazos que lo unen a su supuesto enemigo. Esos lazos lo unen con sus propios componentes rechazados al decretar que no le pertenecen y convertirlos en el "afuera".

Es imposible para esta entidad aceptar que nuestro mayor enemigo posee los atributos que rechazamos y negamos en nosotros como partes constituyentes de la existencia.


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