sábado, 20 de octubre de 2012

A ciencia cierta, la ciencia acierta y desacierta...


A esta altura de las evidencias ya no cabe ninguna duda que el universo que conocemos a través de nuestros sentidos "crudos" es mucho más extenso de lo que creíamos con nuestros ojos de "ver para creer".
El microscopio óptico primero y el electrónico después nos fueron adelantando indulgentemente la existencia de vida diminuta de la que solamente algunos seres provistos de una frondosa imaginación se atrevían a insinuar con pocas precisiones y a veces exceso de fantasía. Lo mismo cabe decir con otros detectores de frecuencias inalcanzables para el hombre desnudo e incrédulo (como el que pensaba que nada más pesado que el aire podría volar, pese a tener a los pájaros volando frente a su propia nariz).
Hoy se puede afirmar que un número cada vez mayor de personas tiene el convencimiento que, en general, "todo es posible".  Y fruto de esa convicción se ha desatado en el "mundo desarrollado" una escalada de creaciones humanas fascinantes, con gran repercusión en nuestra vida social política, económica y religiosa principalmente. Muchos cambios se generan en todas las áreas de las relaciones humanas.
¿Tendremos la suficiente sabiduría como especie para conducirnos a través de este mar furioso y lleno de escollos?
La lengua, la lógica y el raciocinio que nos han traído hasta este punto necesitan también de un "salto cuántico" para poder encarar desde planos más elevados la transición.
Así cómo el universo tiene los límites mentales que nosotros le ponemos, también la lengua, la lógica y la razón los tienen. Estas herramientas humanas para expresar, deducir, conocer y juzgar están limitadas por nuestras creencias, pero ellas sobrepasan los límites de nuestro estado tridimensional. Generalmente un razonamiento perfecto se topa con un "agujero negro", que ignoramos y/o escondemos para que una idea cierre. Creo que eso es habitual, lo cual nos impide ser coherentes. He ahí la imperfección humana.
¿Hace falta explicar las cosas que hacemos, decimos u ocultamos en nuestra vida diaria para disimular la incoherencia?
¡Lo anormal es la coherencia todo el tiempo!
Las leyes de Newton nos permitieron enviar vehículos al espacio, pero no tienen la consistencia que se creía a la luz de las nuevas teorías.
Con la lengua, la lógica y el raciocinio utilizados hasta ahora ocurre algo similar... son instrumentos que necesitan ser revisados para poder seguir siendo utilizados frente a los cambios de percepción del universo que estamos experimentando.
La buena noticia es que la humanidad ha despegado su pesado cuerpo de la tierra. Ya estamos navegando en un universo mucho más grande... con incoherencias, hechos incomprensibles y virtudes "nuevas". La clave para moverse en estas aguas revueltas: Manejar la incertidumbre y saber que somos parte de una experiencia mucho más grande que nuestra comprensión actual.

1 comentario:

  1. La Ciencia nació como un camino para buscar la verdad, pero fuertemente condicionada por las circunstancias de la época (el iluminismo), por lo que se instauró como oposición a la hegemonía de poder que ejercía la religión. Una forma de oponerse a 'las cosas son así porque Dios me lo dijo'. Desde que se aceptó el principio de incertidumbre de la mecánica cuántica, que sabemos que las cosas no son realmente 'repetibles' ni necesariamente 'consensuables'... La Ciencia busca la verdad de manera segura, pero lenta, usando solo uno de los atributos del ser humano, la llamada 'conciencia objetiva'. Eso explica por qué va tan despacio, y que existan cosas a las que nunca tendrá acceso... La Ciencia por sí sola no alcanza... ni va a alcanzar. En particular no alcanzará para entender el fenómeno cósmico que ahora está ocurriendo.

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