jueves, 16 de agosto de 2012

El soñador de realidades


Me fui a dormir convencido, tal vez por el cansancio que me dominaba, que ya no podría crear nada bueno en mi entorno. Todo me resultaba amenazante, presagiando tormentosos días de angustia.

Doblegado por el sueño, me dormí profundamente. A mitad de la noche desperté relajado, como si hubiera viajado a otras tierras, agradecido de poder alternar realidad con sueño,… me dormí nuevamente y entonces soñé libremente, sin prejuicios, a mis anchas…

Hoy me levanté muy temprano y salí rápido a la calle a ver como me había quedado la realidad.

La realidad de hoy, como toda realidad nueva, estaba vestida con ropas de esperanza y tenía un brillo especial que atrapaba toda mi atención. Yo sabía de antemano, que al fin del día no iba a lucir igual, pero estaba decidido a vivir el momento de plenitud que se me presentaba. Después de todo, luciera como luciera, la noche la iba a diluir en mis sueños y sólo algunos trozos se utilizarían con la materia prima del día siguiente. En todo caso la tarea de hoy era seleccionar los trozos para agregar al armado de la realidad de mañana…

Eso era lo que había soñado la noche anterior… Mi cuerpo firme, denso, mi emoción tensada y mi mente lanzada, como flecha, al despertar de una realidad flamante, a estrenar.

Así desperté hoy con mi cuerpo relajado, mi emoción atenta y mi mente enfocada en cada detalle que me rodea…

Hoy puedo decir que la vida es un regalo a cada momento.