miércoles, 14 de diciembre de 2011

El ego

El cuerpo existe (estirando su mano hacia el cielo), el alma también (alargando la suya hacia la tierra). El ego es una formación intelectual imaginaria que se produce en el lugar donde cuerpo y alma interactúan. Es un “callo” a disolver en esos tramos entre nacimiento y muerte que llamamos vida…



El ego, (como una rosa) como una cebolla, está compuesto por (pétalos) catáfilas insertadas unas sobre otras. Estas capas en el ego fueron construidas una a una desde el nacimiento. Una capa soporta a la siguiente… Cuantas más capas más firme y grande la cebolla.

El ego nutre todas esas capas simultáneamente y refuerza su existencia cada mañana al activarse la consciencia de la “realidad actual”. Para ello necesita energía vital y como un vampiro succiona desde muy tempranas horas…

Si en lugar de una rosa o una cebolla pensamos en una computadora personal, cada pétalo, cada catáfila estarían representados por un programa de sistema. Cada vez que encendemos la computadora, le damos energía, y esta comienza a “cargar” todos los sistemas operativos que le van a permitir responder cuando la interroguemos desde el teclado. Me ha ocurrido que al encender la compu ésta tarda tanto en cargar todos esos programas (muchos de ellos basura, según el especialista que cada tanto viene a depurarla) que finalmente la apago sin haber podido casi interactuar con ella.

Muchas veces nuestra alma teclea algo pero como estamos ocupando el procesador en tareas de mantenimiento de sistema no respondemos. La frustración del alma (si fuera posible que el alma se frustre) sería como la nuestra frente a la computadora que nos muestra el “relojito de arena”.

Por el contrario, imagino que cuando “oramos” o  “meditamos” nos ponemos a disposición del alma, para procesar sus deseos con nuestros “circuitos”.

El desarrollo de un ego fuerte construido por nuestras interpretaciones de las percepciones de los sentidos, interpretaciones que nos enseñaron a realizar nuestros padres, maestros, auto-experiencia, medios de comunicación, filósofos, religiones, etc. resultó imprescindible durante el afianzamiento de la etapa de crecimiento y aprendizaje. Llegada la madurez, es hora de ir deshojando la margarita (soltando los pétalos, quitando las capas de la cebolla, depurando la compu de los programas que ya no nos sirven y sólo son una carga inútil). La salud de la ancianidad dependerá de esta depuración.

Debajo de todas esas capas, dicen…, no hay nada. Esa nada es ocupada por el alma. El alma, es ese observador perfecto, silencioso, que no habla, nada pide y nos ha acompañado durante toda nuestra existencia, sin edad, sin tiempo, sin materia, sin necesidades. Ese es nuestro Ser y no el ego. El ego es apenas el procesador de la “computadora” que pretende “ser” y lo confunde con “tener” y, como piensa, llega a la conclusión que existe por si mismo… “Soy médic@”, “Soy madre/padre”, “Soy hombre/mujer”, “Soy ruin” En lugar de: “obtuve un título de médico”, “la vida me ha dado hijos”, “mi genitalidad física es de hombre/mujer”, “tengo conductas que avergüenzan mis principios”.

El ego está formado por necesidades insatisfechas propias del lugar donde se ha formado.

La salud de la ancianidad dependerá de la absoluta sumisión de un ego “liviano” a los dictados internos trascendentes (leyes cósmicas divinas) que ponen en contacto a la materia densa con la sutil en unas bodas alquímicas en las que conviven la tierra y el cielo. Es el ego el que pretende mantener separado, en su ficción, al alma del cuerpo.

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PD: Todo lo que alimente al ego, llegado a la edad madura de la vida, es muy nocivo por el retardo que ocasiona al crecimiento pleno del Hombre posible. En ese sentido la adulación es al ego lo que el tabaco, alcohol y otras drogas es al desarrollo físico-neurológico. Así como el agua depura el cuerpo, la humildad verdadera depura el ego…







3 comentarios:

  1. "...El ego está formado por necesidades insatisfechas propias del lugar donde se ha formado...."

    Que frase tan acertada.

    Un abrazo.

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  2. Pienso que el ego es un fenómeno por el cual el Alma, que debería circular igual que la materia, queda atrapada y estanca detrás de la mente humana, que trae consigo esa falla natural. Creo que dominar la mente y utilizarla, en vez de que ella nos utilice a nosotros, es la forma correcta de lograr que nuestra Alma fluya y recuperemos el equilibrio. Mente y ego crecen juntos, igual que trigo y cizaña. En algún momento de la evolución hay que separarlos...

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  3. Qué grandeza de texto, no me canso de leerlo....

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