viernes, 21 de octubre de 2011

El Alma encarnada: receptáculo y fuente

                       No basta con reconocer la belleza y perfección del universo,
                                                                          hay que expresar nuestro agradecimiento…


Aquí ando…
Arrastrando el cuerpo planetario sobre la tierra,
lugar de donde proviene y por donde corresponde.
Adherido al suelo por un lado
y conectado a la profundidad del Cosmos a través de un hilo plateado,
por el que, igual que un buzo,
se nutre y también instila,
transmutadas,
sustancias divinas.

El hombre se alimenta con granos, papas, frutas, carne y lo transforma en sutiles pensamientos, recuerdos, emociones… (otras frecuencias vibratorias)

Energías fantásticas (y brutales) las del sol,
tal vez sus pensamientos,
ángeles jamás encarnados.
Producen cambios en la clorofila
y sacan formas con vida de la frívola tierra,
alojando viajeros de la Luz en el barro (“aleación cósmica”)

¿Cuál es nuestra producción, nuestro pago, nuestro agradecimiento?:
¿Materia sutil consciente?
La próxima oleada de energía solar ya no será igual,
estará más refinada aún…

¿Qué logrará sacar esta vez de la inhóspita y dura roca?


2 comentarios:

  1. Me gusta.

    Creo que nuestro pago es agradecer a Dios esta creaciòn.

    Un abrazo.

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  2. Seguramente sacará algo bueno, ya que todo avanza y evoluciona. Y tal vez, solo se alimenten de esa Energía Universal

    Un abrazo con cariño,

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