martes, 28 de septiembre de 2010

En busca de la Paz en plena Vida

Hay un amor que es romántico, juvenil, pero no tanto, que desata pasiones y desafía todo. Es un amor que sabe de celos, posesión, odio y venganza. Conoce la traición y llora la ingratitud. En su nombre todo está permitido para el que perpetra… Es un amor que a veces se desvanece y muere, caduca. Es un amor que necesita ser alimentado a cada instante, es un amor que pide siempre más, no se satisface nunca. Se parece a una droga… cuando uno lo tiene con relativa regularidad llega a pasarle desapercibido, pero no bien le falta, los signos de abstinencia no se hacen esperar e invaden como una legión de horripilantes fantasmas desatados por una furia imparable.

Tal vez sea efectivamente una droga… una droga que tomamos para poder dormir durante la noche cósmica de nuestra existencia.

Hay otro amor, el amor de madre, que da su vida por salvar al hijo y sólo pide a cambio el bienestar de la prole. Es un amor que viene arraigado con los instintos, es casi un amor obligatorio, y digo casi porque a veces ese amor no se manifiesta.

Por último el amor manifestado en la amistad, donde por diferenciación no debería haber vínculo sanguíneo ni atracción sexual. Exige cierto grado de “desarrollo” ya que implica confiar en otro aún la propia vida y/o bienestar, sin estar en juego la reproducción o la conservación de la especie.

Todos estos “amores” se nutren de energía no renovable, es decir, que se agotan, por lo cual son tan transitorios como la composición de la materia orgánica. En todo caso su extensión a lo largo del tiempo requiere una permanente regeneración, lo que implica sucesivas muertes y renacimientos… (no es el mismo amor el de  los 20, 40, 60, 80 años, si la relación de dos personas hoy en día durara todo ese tiempo). Si las personas implicadas en una relación conservaran maduraciones parejas, o, en otros términos, si los cambios de uno provocaran cambios en el otro y se apoyaran consecutivamente en sus respectivos crecimientos, seguramente no se producirían tantos desolados abandonos.

Pero hay otro amor que es “EL AMOR” de energía renovable y eterna que constituye una fuerza inagotable que no deja lugar alguno para los celos, la posesión, el odio o la venganza. Es un manantial de agua fresca que todo lo purifica y nos brinda una sensación de saciedad permanente, que es imposible que pase desapercibido, lo cual origina que vivamos en permanente agradecimiento. Una vez contactados con él no nos abandona nunca y cuando nos alejamos podemos volver, porque su puerta es estrecha pero está siempre abierta. Siempre estuvo abierta, pero no encontrábamos el camino.

Entonces nos sentimos capaces de disfrutar de una rosa sin tener que cortarla y  obligarla a pasar sus últimas horas en el interior de nuestra casa dentro de un florero…

Cuando elegimos vivir con energía renovable experimentamos algunos cambios que al principio llaman la atención de los que nos conocían. Cosas que antes nos asustaban ahora no causan efecto en nosotros, o también cosas que nos causaban enorme placer, ahora no nos inquietan…

Este estado de Paz profunda al que ocasionalmente accedo es el que deseo para todos, y sin lugar a dudas el mundo será distinto cuando todos, sin excepción, puedan vivir así, como se lo merecen por ser seres de esta existencia.

Sobre dar y recibir

De lo bueno, cuando uno da, parece mucho, pero cuando uno recibe, parece poco. (“Mirá lo que te doy, eh!” o “Y con esto me tengo que conformar…”)

Por eso cuando se cumple que uno recibe el doble de lo que da, parece que escasamente quedáramos a mano.  (“Hice tanto bien, que al menos algo se me devuelve” o “En algunos desaciertos incurrí, pero... tener que pagar este precio…”)

El que da poco, recibe dos veces poco… que viene a ser el doble de poco… lo cual ya es bastante…

Es el efecto multiplicador del Universo, aunque para mi modo de ver, el Universo está invirtiendo. No sé que sacará de esto, pero no puede estar trabajando a pérdida.

De todo esto también puede deducirse que el que nada tiene, nada recibirá… de lo que sea que se trate (Y no es que deje de cumplirse la Ley, simplemente: Nada x 2 = Sigue siendo nada) 

Caracho que había resultado severo el Universo!!!! Qué poco sentido de humanidad!!!  Ja, Ja, Ja!

jueves, 9 de septiembre de 2010

El pintor y sus endemoniadas pinturitas...

No soy pintor, quiero decir que no pinto, es más, a veces me cuesta decir qué color estoy viendo cuando no es uno definido. Por lo tanto no debería hablar de colores para ilustrar lo que quiero decir. Anticipados como aviso mis pedidos de disculpa voy, ahora si, derecho a lo que sería el principio del fondo de la cuestión…

Si las pinturas de la caja del pintor tuvieran una vida como la nuestra y pudieran hablar y convivir entre ellos, tal vez los colores claros tendrían prejuicios contra los colores oscuros y viceversa. Lo mismo dirían los colores brillantes con respecto a los opacos. Otras situaciones, como que el verde sienta envidia por el azul… ¡Y mejor no hablar del negro! Cuando toca a cualquier color le hace perder su luminosidad y, depende de que negro se trate, su brillo también.

En la tela cada color tiene vecinos, algunos se han mezclado con otros, también de la unión de dos o más ha salido un nuevo color…

Los colores tienen dos dimensiones (largo y ancho) como la tela, pero para ellos está vedado el poder observar el cuadro completo, ya que para ello es necesario ser tridimensional. Es más, cuando el pincel toca la tela trayendo al temido negro, la sensación es que lo negro surgió desde el corazón mismo del color que lo padece… Sienten vergüenza… se sienten “manchados”

Sólo el pintor puede apreciar la belleza en la oportunidad de la combinación…

¿Te avergüenzas de amar? ¿Te llama la atención la impunidad de algunas personas? ¿Consideras injusto el alejamiento de un ser querido? ¿Te preguntas por qué tenías vos que padecer “esa” enfermedad? ¿Alimentas tu ira con el deseo de ser el verdugo de los que te dañan? ¿Estás atravesando en tu vuelo una nube negra?

No entregues tu colorido ni tu brillo, resiste, se leal a tu esencia y tal vez… tal vez… llegue el momento en que te sea posible ver el cuadro completo explicado por el Pintor.

martes, 7 de septiembre de 2010

Ciencia y Religión

Algunos dicen que Ciencia y Religión nunca se podrán integrar. La ciencia utiliza el llamado método científico para producir sus investigaciones. Es el método lo que las hace incompatibles. Pero el científico debería recordar que es un humano que todo lo "re-conoce" con sus cinco sentidos y que no conoce el origen de la vida. De modo que podría sospechar que más allá de sus sentidos y su psiquis integradora, hay algo más que seguramente jamás pueda comprender, porque, presisamente no se puede "comprender" lo que es más grande que uno mismo... Personalmente creo que Ciencia y Religión buscan un fin común: LA VERDAD. Algún día podrán encontrarse. Por ahora andan bastante alejadas de su objetivo (aunque cada vez menos distantes). Empezaron por extremos metodológicos opuestos y ambas se aproximan y se nutren mutuamente para los cambios que deben incluir para seguir superando la prueba del tiempo.
Cuando se investiga algo más grande que uno (incomprensible) sólo se tiene la posibilidad de ir conociéndolo por partes. Al tratar de unir las partes se hallarán algunas opuestas con otras y asi nunca se podrá armar el rompecabezas completo...es que lo que cae en el "cono" de la incomprensión no puede evaluarse y entonces esa parte de la pieza del rompecabezas la hará lucir incompleta, extraña, incongruente, injusta, insólita, extravagante, indiferente, ajena, etc.

¿Quién nos escribió los libretos?

Nuestra conducta humana en el siglo XXI no debería sorprendernos.
Está descripta en la literatura universal desde hace milenios en  mitos, tragedias, libros sagrados y representada con gran maestría en óperas, obras de teatro, películas (películas solamente en los últimos años,  ja,  ja, ja), etc. 
Pero como los humanos somos ”insistidores”  volvemos a recrear una y otra vez las mismas historias, con distintos escenarios... pero con el mismo dolor...
¿El inicio de la Edad de Oro de la Humanidad anunciada para el 23 de diciembre de 2012, incluirá dejar de representar los mismos libretos?

sábado, 4 de septiembre de 2010

El callo

La mayoría de las personas buscamos respaldo argumental para alguna actitud que no tiene justificación. Estos argumentos producen daños no previstos, como tampoco se había evaluado el daño de la actitud original. Actuar sin consultar, hablar sin pensar, pensar en círculos cerrados inexpugnables (me refiero a la cascada de razonamientos que no admiten el agregado o la quita de elementos, eso proporciona autoinmunidad al argumento)…

Siempre es más barato pagar el precio original, que tener que hacerse cargo de los perjuicios provocados en la alocada carrera de justificar lo injustificable, pero ¿de dónde proviene la sabiduría para poder conocer esto?

El arrepentimiento sincero, el que lleva al efectivo convencimiento de no repetir, es la medicina más rápida. Tiene un costo muy alto para el orgullo que con suerte quedará subordinado desde ese momento, hasta su total disolución, a los valores virtuosos.

De no existir el arrepentimiento sincero se produce el equivalente a una “llaga” o “úlcera”, que propiciada por el orgullo, con el transcurrir del tiempo forma una “costra” o cáscara personal y social, conocida comúnmente como “máscara”, alimentada por los depurados modales correspondientes. Con tal de conservar esta máscara, toda idea contraria debe combatirse, debe disolverse… cualquier sentimiento o necesidad, desvanecerse, postergarse y hundirse en el más profundo y oscuro de los estratos. A partir de entonces comienza la vertiginosa huida de la Luz, las alianzas entre desesperados que viven en las sombras, verdaderos vampiros de esfuerzos conscientes ajenos, la caza de las víctimas que permitan sostener lo insostenible y que serán contagiadas en su inmensa mayoría.

La máscara pasa a equilibrar y completar una moralidad resquebrajada. La falta de moral es monstruosa en la sociedad, pero ante la evidencia de su ausencia se puede tomar resguardo. Por otra parte la moralidad a medias compensada con máscaras mantenidas con astucia, mentiras y difamación es devastadora para una vida personal y social en armonía.

Por algo se anda diciendo que el cambio social debe nacer en el interior de cada uno de nosotros. Hasta que no seamos libres en nuestro interior para mostrarnos a la Luz sin temores, no podremos tener una sociedad de iguales… La máscara hace las diferencias…

Así como el perdón que nosotros otorgamos, nos libera del tóxico veneno de la ira y el deseo de venganza, el arrepentimiento sincero nos concede la libertad de optar por la Luz. Cuando seamos libres y vivamos como iguales el mundo se parecerá mucho al paraíso prometido y dejará de ser el infierno del que todos queremos escapar.